Decides cambiarlo. Te sientas en el centro del cuarto y desde ahí escuchas el ruido de las conversaciones cruzadas; a tu alrededor hay mucha gente de pie, ignorándo tu presencia.
Te has cansado de tratar de salir de ese lugar, donde no escuchan, te atropellan y nadie te ve.
Al principio la luz es difusa pero clara, va pasando el tiempo y se va oscurenciendo todo. Ya no hay espacio entre la gente para que te alcance a llegar un poco de luz ahí donde te encuentras solo.
Antes habías tenido aliados que tomaban tu mano entre la multitud para que no te perdieras; casi habías alcanzado la puerta cuando todo cambió. Durante mucho tiempo te sostuvieron la mano con fuerza pero con el paso del tiempo se fueron acabando la energía; la multitud empujaba muy fuerte en tu contra y jalaba de todos. Avanzabas lentamente con la esperanza de que el tiempo no les alcanzara, pero un día ya no sentiste su mano sobre la tuya. Te habías quedado solo, sin fuerza para llegar a la puerta, sin poder huir de ese lugar y ya no tenías en quien apoyarte más.
Sabes que no te abandonaron, sabes que todos han caído en la eterna batalla de la supervivencia; te duele haberles perdido porque eran lo que te mantuvo a flote por tanto tiempo. En este lugar nadie sobrevive solo.
Pasaste algún tiempo luchando en contra de la multitud que grita con toda sus fuerzas y te empuja hacia adentro, tratabas de encontrar tu camino. De pronto ya no valel a pena, has entendido que hagas lo que hagas no saldrás de este mundo.
Entiendes que el lugar te ha hecho quien eres, que salir de ahí ya no significa nada, no estas preparado para el cambio.
En un instante entiendes que tanta gente no puede estar equivocada, las personas te guían a tu destino. En ese momento soltaste todo tu equipaje, ya no necesitarías llevar contigo nada a ninguna parte.
Quieto, donde habías decidido rendirte, viste como la gente te fue arrebatando todo lo que tenías, ya no quedaba nada en tus manos. Te quedaste en silencio, atento a los gritos de los demás; todo parecía tan diferente.
No te veían pero sabían que estabas ahí, cuando menos te diste cuenta ya la gente no te movía. Habían logrado estancarte en tu lugar, tal vez para que algún día detengas a otros...eso el tiempo lo diría.
Doblaste las rodillas sin pensar más y te dejaste caer en el piso. Ahora estás observando todo, en silencio. Ya no hay esfuerzos en vano, duermes sin preocupación. No se avanza, tampoco se retrocede; duele.
Canción del blog: Trust in the lord-Sixpence None the Richer
26.9.09
16.9.09
Sin decir una sola palabra
Vamos caminando sin decir una sola palabra, tú llevas la delantera porque no he podido detenerte al inicio de esta carrera sin sentido. El dolor que arrastro me alenta más en cada paso que intento dar, tú no te das cuenta que ha pasado tanto tiempo que la distancia hace que nos perdamos de vista uno al otro. Me detengo en el camino para ver hacia atrás y me doy cuenta que apenas he logrado dar los primeros pasos; sigo tan lejos de tí como cuando empecé esta carrera, a veces pareciera que hasta más.
Si te hubiera podido tomar la mano, para no que avanzaras sin mí; si hubiera avanzado sin tí...tal vez todo sería menos difícil.
Siempre buscábamos la misma meta, pero las cosas de pronto dejaron de verse igual para los dos, ya nada se ve del mismo color. Guardo en silencio, mis ideas, para poderte ver sonreír aunque sea a lo lejos; aunque nunca haya podido sostener tu mano, ni abrazarte.
Veo hacia enfrente y ya no estás ahí, me detuve en el tiempo hasta perderme en él, como si me castigara por no tomarle en serio en algún momento.
Veo mi cuerpo, agotado de luchar en contra de la corriente, tratando de alcanzarte; me dejo caer al suelo sin gritar mi desesperación. Siento el frío atravesar la piel desgastada de tanto esfuerzo, grito para mis adentros y miro al cielo.
Ya no hay nada que me detenga, ya no se puede caer más abajo; el cielo tiene nubes pero sigue visible. Se escuchan los pasos de otros a mi alrededor, sé que no estoy sola. Desde aquí los pasos se oyen más grandes y fuertes aunque ya no me da miedo.
Canción del blog:Amorino-Isobel Campbell
Si te hubiera podido tomar la mano, para no que avanzaras sin mí; si hubiera avanzado sin tí...tal vez todo sería menos difícil.
Siempre buscábamos la misma meta, pero las cosas de pronto dejaron de verse igual para los dos, ya nada se ve del mismo color. Guardo en silencio, mis ideas, para poderte ver sonreír aunque sea a lo lejos; aunque nunca haya podido sostener tu mano, ni abrazarte.
Veo hacia enfrente y ya no estás ahí, me detuve en el tiempo hasta perderme en él, como si me castigara por no tomarle en serio en algún momento.
Veo mi cuerpo, agotado de luchar en contra de la corriente, tratando de alcanzarte; me dejo caer al suelo sin gritar mi desesperación. Siento el frío atravesar la piel desgastada de tanto esfuerzo, grito para mis adentros y miro al cielo.
Ya no hay nada que me detenga, ya no se puede caer más abajo; el cielo tiene nubes pero sigue visible. Se escuchan los pasos de otros a mi alrededor, sé que no estoy sola. Desde aquí los pasos se oyen más grandes y fuertes aunque ya no me da miedo.
Canción del blog:Amorino-Isobel Campbell
Tristeza en tus ojos
¿Por qué noto un dejo de tristeza en tu mirada?- me dice mientras la abrazo sin pronunciar una palabra. ¿Cómo le explico que me duele donde ella no puede protegerme? Si pudiera le diría que la parte de mí que más me duele, no se puede tocar, no se puede ver, sólo se puede sentir. Siento dentro del corazón como la oscuridad va dominando mis sentidos, voy perdiendo el control de lo que digo y como hago las cosas.
Pareciera que quiero ser cruel y lastimarte, cuando lo único que quería era hacerte feliz. Aunque nunca entenderemos que fué lo que pasó, yo sabía que significaba intentarlo y no debí lanzarme desde tan alto al conocer el impacto.
Van cayendo por la ventana las estrellas mientras sigo imaginando como hubiera sido todo, sin poder articular una palabra, con ella en la puerta de mi cuarto en silencio. ¿Qué le digo? No puedo esconder en mis ojos ya, las lágrimas que brotan desde el alma que agoniza.
Despierta el Sol mi razón, que cansada de dar vueltas en su vida, regresa a mí para hacerme entender que ya es tiempo de acabar con esto. Hubiera querido dar marcha atrás y obligarme a quedarme en silencio en ese momento para no tener que hablar ahora, cuando el tiempo ha logrado abrir una brecha muy ancha, sobre la cual hay que brincar para seguir adelante. Mis piernas no tienen la fuerza para tomar impulso, la caída es inevitable y el dolor ya no es opcional. Lo llevo tan adentro como el alma misma, como si estuvieran unidas con un hilo inquebrantable e invisible. No se puede suavizar el impacto, aunque lo intentemos juntas, porque quien realmente saldrá herido, no caerá por esta misma brecha.
No puedo alcanzarle aunque estire los brazos a toda su capacidad, habrá poco que hacer y ya no se puede evitar nada. Me mira a los ojos sin pronunciar una palabra; sin que yo la detenga de alejarse, avanza, dejándome atrás.
Siempre pensé que no se daba cuenta que al observar el suelo, estaba buscando los pedazos de mi corazón que habían azotado y rebotado por todo el mundo. Creía que su silencio era de indiferencia ante las noches en que mis palabras no decían lo que yo sentía. No sabía que yo la he alejado tanto de mí que se volvió una espectadora en mi vida y ya no una participante; que este dolor que me pesa, también la lastima.
Si hubiera sabido cuanto hago con cada palabra que callo, probablemente hubiera hablado a tiempo, tal vez no tendría tantas razones para llorar el día de hoy. Tal vez no perdería tanto esta noche, si hubiera sabido que hacer...
Canción del blog: Hallelujah- Imogean Heap
Pareciera que quiero ser cruel y lastimarte, cuando lo único que quería era hacerte feliz. Aunque nunca entenderemos que fué lo que pasó, yo sabía que significaba intentarlo y no debí lanzarme desde tan alto al conocer el impacto.
Van cayendo por la ventana las estrellas mientras sigo imaginando como hubiera sido todo, sin poder articular una palabra, con ella en la puerta de mi cuarto en silencio. ¿Qué le digo? No puedo esconder en mis ojos ya, las lágrimas que brotan desde el alma que agoniza.
Despierta el Sol mi razón, que cansada de dar vueltas en su vida, regresa a mí para hacerme entender que ya es tiempo de acabar con esto. Hubiera querido dar marcha atrás y obligarme a quedarme en silencio en ese momento para no tener que hablar ahora, cuando el tiempo ha logrado abrir una brecha muy ancha, sobre la cual hay que brincar para seguir adelante. Mis piernas no tienen la fuerza para tomar impulso, la caída es inevitable y el dolor ya no es opcional. Lo llevo tan adentro como el alma misma, como si estuvieran unidas con un hilo inquebrantable e invisible. No se puede suavizar el impacto, aunque lo intentemos juntas, porque quien realmente saldrá herido, no caerá por esta misma brecha.
No puedo alcanzarle aunque estire los brazos a toda su capacidad, habrá poco que hacer y ya no se puede evitar nada. Me mira a los ojos sin pronunciar una palabra; sin que yo la detenga de alejarse, avanza, dejándome atrás.
Siempre pensé que no se daba cuenta que al observar el suelo, estaba buscando los pedazos de mi corazón que habían azotado y rebotado por todo el mundo. Creía que su silencio era de indiferencia ante las noches en que mis palabras no decían lo que yo sentía. No sabía que yo la he alejado tanto de mí que se volvió una espectadora en mi vida y ya no una participante; que este dolor que me pesa, también la lastima.
Si hubiera sabido cuanto hago con cada palabra que callo, probablemente hubiera hablado a tiempo, tal vez no tendría tantas razones para llorar el día de hoy. Tal vez no perdería tanto esta noche, si hubiera sabido que hacer...
Canción del blog: Hallelujah- Imogean Heap
7.8.09
Bocetos escritos
¿Por qué no?
Los hice hace mucho, pero mucho tiempo y me agrada como se ven, a pesar de la pésima legibilidad...
Los hice hace mucho, pero mucho tiempo y me agrada como se ven, a pesar de la pésima legibilidad...
Alicia y el Conejo Blanco
Esto es un ejercicio en el que teníamos que tomar personajes que ya existieran y crearamos nuestra propia historia..
El conejo blanco y Alicia, en el jardín tomaban una taza de té mientras veían como se hundía en el pozo el último reloj del reino. Esa mañana habían amanecido llenos de energía porque sería el último día de de prisas para ellos.Habían tomado la decisión, todos juntos, después de todo lo sucedido, de prohibir la existencia de los relojes, para que nadie se mortificara más.
El tic-tac del reloj,hundiéndose, se iba perdiendo con cada sorbe que daban al té, pero no se desaparecía; se hacía lejano pero presente.
Alicia sirvió otra taza de té, mientras pensaba en los días de paz que tendrían desde ese momento.
El conejo, acostumbrado a la tensión, comía compulsivamente para calmarse, mientras veía a los pájaros que volaban por el cielo.
De pronto cayó la noche y el tic-tac se percibía tan poco que Alicia no se sentía ya,presionada.
El día sin nada de presión había terminado, dando paso a la noche de serenidad que no habían tenido desde que el conejo blanco y Alicia se habían conocido.
Así pasaron los días, meses tal vez, ellos no ya no sabían cuanto...
Alicia ahora vivía desorientada, porque no sabía si era hora de comer, o si era hora de descansar y el conejo blanco buscando desaparecer la tensión, comiendo se había puesto tan obeso que ya no cabía por la puerta de la casa en que ahora convivían.
Desarreglada y desorientada, Alicia comenzó a balbucear sobre sacar los relojes del pozo y por fin acabar con esa paz que los aniquilaba lentamente.
El conejo, con ansiedad acumulada, gritó en su desesperación y le dijo a Alicia que debía recuperar el reloj, uno por lo menos...para poder recuperar el tiempo y ponerse en marcha.
Ella se quedó inquieta, sentada y volteó a ver al conejo, preguntándose que sería lo mejor...
Desganada, se puso de pie y comenzo a caminar hacia el pozo, con una cubeta en la mano. El conejo gritaba extasiado como si le fueran a dar un premio;Alicia lo ignoraba.
Sabía que recuperar el reloj significaba regresar a sus vidas, la ansiedad pero tal vez, era mejor que tanta paz...
Taxi
minicuento inspirado en las rutas de taxi
El aire roza en el rostro, los letreros hieren la vista demasiado mientras los peatones pierden su identidad en este recorrido de azar.
Arde el Sol, como si de verdad quemara en la piel morena de todos los que viajamos, traspasando la ropa, para calentar mucho más allá.
Una curva aquí y otra allá, paradas por todo acá, respirando con inocencia va, todo el pasajero de este viaje corto. Abraza el cemento del piso y cubre todo el camino sin pensar...sólo giran las ruedas del material que nos ha de llevar. Seguir, la ruta no acaba, si se acaba se repite, si no se repite se renueva, y así, sigue el taxi su caminar...
Sin fin
Abraza el frío como si fuera lo único que existe. Sonríe a la gente como si lo sintiera, levanta la mirada sin importarle nada, pero siempre a oscuras llora desconsolada.
Escribe la historia de su sueño roto, sin fuerza para poder dejarse ir, arrepentida a diario de dejarle ir, para siempre al recordar, sufrir.
Existe en otra historia, la narración incompleta del conflicto, que no piensa tener fin, pero en que ya todo escrito le explica. Deja en paz a la melancolía de añorar el amor del que escapó por asfixiarse y ahogarse en la bruma y en la soledad. Busca donde no encuentra el corazón quemado de tristeza, por engaños y desconfianza, que terminó por morir.
Escribe la historia de su sueño roto, sin fuerza para poder dejarse ir, arrepentida a diario de dejarle ir, para siempre al recordar, sufrir.
Existe en otra historia, la narración incompleta del conflicto, que no piensa tener fin, pero en que ya todo escrito le explica. Deja en paz a la melancolía de añorar el amor del que escapó por asfixiarse y ahogarse en la bruma y en la soledad. Busca donde no encuentra el corazón quemado de tristeza, por engaños y desconfianza, que terminó por morir.
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